Duermes a la misma hora.
No hay deseo.
Afuera caen libres,
atraídos por el vacío.
Duermes a la misma hora.
No duele.
No hay riesgo.
Una sonrisa — recuerdas.
Te calmas.
Cierras los ojos.
Duermes a la misma hora.
Hay otro cuerpo.
La cercanía no produce incendio.
Duermes a la misma hora.
No vuelas.
Ya no sueñas con lanzarte al abismo.
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