Inténtelo, siga las instrucciones:
Dígase que hoy sí. Que hoy empieza. Respire hondo. Hágalo como si no pensara en su sabor cuando toma helado. Descubra que es imposible.
Salga a la calle. Camine. Deje que la noche lo sorprenda. Escuche música. Haga como si no recordara sus ojos. Sienta cómo ese vacío se propaga sin pedir permiso. Recuerde. Diga: “Haga lo que quiera conmigo”. Siga caminando.
No espere más oscuridad. Permita que el frío lo alcance. Mire los autos, sus luces encendidas, haciendo lo que les da la gana. Recuerde el color de su piel. No quiera hacerlo. Hágalo igual.
Cuando llegue, acuéstese. Cierre los ojos. Sienta sus labios. Sienta la ausencia de sus labios en los suyos. No escriba.
Espere.
Vea cómo aparece.

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